Espero que sigas viva y que puedas leerme desde la
tranquilidad. Espero que nuestra especie no se haya encargado de destruir lo
poco que quedaba del mundo que se nos confió.
Te escribo a ti, porque escribir a nuestra yo del pasado no
surte efecto. Créeme, lo he probado varias veces, y hace caso omiso a los
consejos que le doy; al igual que haría yo si tú me escribieses para decirme qué
debo hacer con mi vida. Pero, aceptémoslo: a nadie le gusta recibir consejos
del futuro; preferimos aceptar los del pasado.
Sin embargo, como sé que te reirás si intento enseñarte
algo, no tengo la intención de darte ningún consejo ni ninguna lección de vida
en esta carta. Se trata de un comunicado informativo, que tiene como finalidad
remover algo en tu estómago y que la nostalgia te gane la partida, pero de
manera positiva. Te escribo para recordarte, por si la situación ha cambiado
cuando leas esta carta, que soy feliz.
Estoy pasando los últimos días del primer año de universidad
en casa, en Jaén, y ayer estuve en un concierto que Love of Lesbian dio en
Kharma; fue genial. Esta tarde estoy sola en casa porque mamá y papá se han ido
al campo a arreglar unas últimas cosas antes de que podamos ir allí a pasar el
verano.
Papá sigue teniendo esos pequeños ojos azules que te miran
directamente al alma, y mamá tiene un brillo en la sonrisa que la hace estar
más guapa que nunca. A pesar de todo lo que han pasado, papá sigue sabiendo
hacer reír a mamá, y ella ha aprendido la mejor manera de devolverle la
sonrisa: estar con él. Espero que ese sea también el recuerdo que tú guardas de
ellos.
Desirée sigue viviendo en Londres, lleva allí cerca de dos
años. La echo de menos; no la veo desde que estuvimos la última vez en Cádiz, el
pasado agosto, y se fue algo antes de la cuenta. Pero me ayuda con todo lo que
le pido, y dice que allí, con Sergi, es feliz. De Isaac no puedo decirte
demasiado, solo que vive con Sara en Martos y se les ve contentos juntos. Sara
es buena, e Isaac está aprendido a ser bueno como ella.
Maribel ya no está con Pepe, han decidido seguir por caminos
separados, y sus hijos lo aceptan. Sole trabaja ahora en casa; e Iker crece a
una velocidad sorprendente, un mes parece un año, y es una esponja que aprende
todo lo que se le dice.
Yo, por mi parte, tampoco tengo demasiado que contar. No
tengo todo lo que quiero, pero sí todo lo que necesito, y supongo que eso es más
de lo que muchísima gente puede decir. Tú mejor que nadie sabrás qué tal me
encuentro del corazón, y sabrás el desenlace de todo lo que yo estoy
comenzando, así que eso es algo que prefiero guardar solo para nosotras.
No espero carta de vuelta, porque sé que no podrás enviarla
a tiempo. Además, saber qué es de tu vida me asusta a la par que me inquieta. No
quiero saber cómo será el futuro que me toca vivir, porque lo adivino
ciertamente repulsivo. Espero equivocarme.
Te mando recuerdos, de parte de todos, y un fuerte abrazo
para tu familia.
Siempre tuya,
Nerea.
PD: Adjunto una foto de hace dos años, no tengo otra más reciente de toda la familia.