lunes, 30 de septiembre de 2013

Got it.

Te he entendido, por fin,
aunque quizá demasiado tarde,
como todo lo que pasa en mi vida.

El silencio me ha enseñado
que es mejor hablar sin palabras.
He entendido que los te quiero que no se dicen
son los únicos que merece la pena recordar.
He asumido que algunos estilos de vida
son menos sanos que la muerte;
y que solo viviendo despacio
se aprende a vivir bien.
He sonreído a extraños
que me han devuelto la sonrisa,
y ahora puedo afirmar
que sé más de la gente que no conozco
que de la que creo conocer.
He tocado el suelo y el cielo
al mismo tiempo,
y he saboreado la victoria
en unas sábanas que compartían mi acento.
He tenido pesadillas en las que no salías,
y he soñado menos de lo que me gustaría admitir.

Y, sobre todo, he comprendido
por qué no debo volver a ser
esa puta
que te espera
por si vuelves suplicando
que te quieran de verdad.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Mensaje en una botella.

He vuelto a una ciudad llena de corazones vacíos,
y vuelvo a estar sola.
El tumulto se estremece entre tanto ruido muerto,
y ya no hay voz, ni tacto
que me salve de tanta estrella fugaz.

Estoy intentando resistirme
a la poesía que se esconde tras el ruido de un orgasmo,
pero dime ¿cómo se llena una cama de dos
cuando solo duerme uno?

La condena de una cárcel de libertad
me tiene cogida por los huevos,
y ya no recuerdo qué era despertar
y que alguien estuviera a tu lado,
de frente y contra todo,
dándote los buenos días y asegurándote que todo irá bien.

Sé bien que acudirás a cada una de mis llamadas de auxilio,
pero hay tantos brazos dispuestos a socorrerme en esta ciudad sin mar
que ya no sé ni quién soy,
ni de dónde vengo.