jueves, 4 de julio de 2013

Verano emocional.

Julio comienza con su oh, dios mío. Con más decepciones que palabras pueda encontrar, pero con más alegrías aún. No estoy viviendo el verano de mi vida, y no tengo intención alguna de convertirlo en eso. Ahora mismo hay pequeñas partes de mí esparcidas por España, y nadie puede ser completamente feliz cuando está partido por la mitad; así que me limitaré a descansar para un año que se avecina asquerosamente increíble.

Mientras tanto, las emociones, los sentimientos, los llorar de más y los reír de menos, se van también de vacaciones de verano, a echarse una cabezadita a la sombra en la orilla de la playa, a ponerse morenos para lo que les espera el año que viene, a recuperarse de la tralla que les he dado este año, siendo muy conscientes de que el año que viene les espera más y mejor.

Así y todo, no hacen falta palabras para despedirse de una misma. Pero, por si acaso cuando vuelva he cambiado tanto que no sigo siendo la autora de estas palabras: hasta pronto, y feliz verano.

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