No eres el primero ni el ultimo que me descose las costuras, pero los puntos de sutura que me dejaron tus yemas estan tardando demasiado en borrar su marca. Me sujetaste el corazon a la piel y los cojones al cuello; y me hiciste olvidar la existencia de la palabra "no" si compartía edredón con tus brazos.
Ahora tu sombra me persigue pisándome los talones, siguiendome el ritmo, cortándome el paso si intento volver atrás.
Me lío otro, lo enciendo, me inspiro y te espiro el humo en la cara; y no me sorprendo cuando compruebo que tu expresión es la misma que cuando me dijiste "te quiero" por última vez.
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